Reportaje: EE.UU. hace lista de âgrandesâ paÃses productores y traficantes de drogas y menciona solamente incumplimiento de Bolivia, Birmania y Venezuela
En su ejercicio anual de soberbia diplomática ordenada por el Congreso, el martes el gobierno Bush y el Departamento de Estado de EE.UU. publicaron su Lista de Grandes PaÃses Productores de Drogas IlÃcitas para el Año Fiscal 2009, pero sólo pusieron tres paÃses â Bolivia, Birmania y Venezuela â en su listado de paÃses que habÃan âfracasado de modo comprobableâ en adherir a la interpretación estadounidense de los convenios antidrogas internacionales y las atribuciones de la Ley de Autorización de Relaciones Exteriores [Foreign Relations Authorization Act].
[inline:boliviancoca.jpg align=right caption="la coca boliviana (fuente: Departamento de Estado de EE.UU.)"]El presidente Bush llamó a 20 naciones grandes paÃses de producción o tránsito de drogas: Afganistán, las Bahamas, Bolivia, Brasil, Birmania, Colombia, la República Dominicana, Ecuador, Guatemala, HaitÃ, India, Jamaica, Laos, México, Nigeria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú y Venezuela. Pero aunque Afganistán domine la producción mundial de opio, Colombia sea el lÃder mundial en exportación de cocaÃna y México el conducto principal para las drogas que ingresan a EE.UU., Bush y sus voceros apuntaron la mayor parte de sus crÃticas hacia Bolivia, Birmania y Venezuela.
Bolivia es el tercer productor más grande de coca, detrás de Colombia y Perú, y EE.UU. ha criticado las polÃticas de âcocaÃna cero, no coca ceroâ del presidente Evo Morales que han permitido una expansión gradual de la coca en tanto que, al mismo tiempo, trabajan para interceptar la cocaÃna producida de la coca que sea desviada al mercado negro. A buena distancia, Birmania pierde para Afganistán en la producción de opio, pero también es una destacada fuente de metanfetamina para los mercados negros asiáticos. Venezuela no produce cultivos de que se deriven drogas, pero es acusada por funcionarios estadounidenses de no luchar adecuadamente contra el flujo de la cocaÃna colombiana que pasa por su territorio de camino hacia los mercados europeos.
Más importante aún, los tres paÃses son actuales enemigos polÃticos del gobierno Bush. La junta militar birmana ha sido criticada durante años por Washington por varias razones, en tanto que Morales de Bolivia y Chávez de Venezuela están en el centro de un bloc izquierdista latinoamericano que desafÃa la dominación estadounidense en la región y ahora se encuentra en medio de una confrontación con Washington. La semana pasada tanto Venezuela como Bolivia echaron a los embajadores estadounidenses en medio de una disputa todavÃa irresuelta entre Morales y los gobernadores conservadores de la oposición en las provincias ricas en recursos al este de Bolivia, la llamada Media Luna.
âLa seguida inacción del gobierno venezolano contra un problema cada vez más grande de narcotráfico dentro y a través de sus fronteras es tema de inquietud creciente para los Estados Unidosâ, dijo David Johnson, vicesecretario de Estado para Asuntos Internacionales de Estupefacientes y Represión Legal, en una sesión informativa sobre la determinación realizada el martes por la tarde. âPese a las garantÃas venezolanas de que las incautaciones han aumentado, la cantidad de drogas destinada hacia Estados Unidos y Europa sigue creciendoâ, dijo. Tal vez tan importante como esa última declaración: âVenezuela se ha negado a renovar sus acuerdos de cooperación de lucha contra los estupefacientes con Estados Unidos, incluso negándose a firmar documentos de acuerdo para ofrecer fondos a programas de cooperación para combatir contra el tráfico de drogas que sale de, y pasa por, Venezuela hacia Estados Unidosâ, dijo Johnson.
Y aunque Johnson reconociera que Bolivia âsà tiene una serie de programas eficaces de erradicación de la coca e interceptación de la cocaÃna respaldados por EE.UU.â, advirtió que âsus polÃticas y acciones oficiales han causado una deterioración considerable en su cooperación con Estados Unidos. El presidente Morales sigue siendo a favor de la expansión de la producción lÃcita de la hoja de coca, a pesar de que el actual cultivo legal exceda con mucho la demanda del consumo tradicional legal y el área permitida conforme a la legislación bolivianaâ.
La expansión del cultivo habÃa resultado en un incremento de 14% en el plantÃo de coca y un aumento de la posible producción de cocaÃna de 115 para 120 toneladas métricas, se quejó Johnson. También aludió a la reciente salida de trabajadores de la USAID y agentes de la DEA del Chapare, la región productora de coca de Bolivia, a petición firme de los sindicatos cocaleros respaldados por el gobierno boliviano.
âLa determinación del gobierno de EE.UU. de que Bolivia âfracasó de modo comprobableâ en adherir a las obligaciones antiestupefacientes parece demostrar la naturaleza polÃtica de este procesoâ dijo Kathryn Ledebur de la Red Andina de Información de Cochabamba. âVale la pena observar que, en su comunicado a la prensa, el vicesecretario Johnson sintió ser necesario poner de relieve que la determinación no fue âuna decisión precipitadaâ, porque fue exactamente eso â una respuesta precipitada a la expulsión del embajador Goldbergâ, dijo.
âPocos dÃas antes de la expulsión de Goldberg, varias fuentes en el Capitolio decÃan que aunque hubiera preocupaciones, no se podÃa justificar el decir que Bolivia habÃa âfracasado de modo comprobableâ en sus obligacionesâ, prosiguió Ledebur. âEs la tercera determinación desde la elección de Morales y la cuarta desde la adopción del régimen de los catos [el cual permite que agricultores selectos cultiven pequeñas plantas de coca], pero es la primera vez que escogen quitarle la certificación a Boliviaâ.
Ledebur también señaló que aunque EE.UU. criticara a Bolivia por cultivar coca en exceso del consumo tradicional legal y por encima del lÃmite de 12.000 hectáreas establecido por la Ley 1008, ese lÃmite nunca habÃa sido honrado. âEn el auge de la erradicación forzosa y demás polÃticas represivas de erradicación financiadas por EE.UU., la producción de coca jamás se redujo hasta llegar al lÃmiteâ, observó.
âNo me coge por sorpresa en absoluto porque el proceso certificatorio en materia de drogas ha sido muy maculado y maliciosamente politizadoâ, dijo Larry Birns, director ejecutivo del Council on Hemispheric Affairs, un grupo de expertos de Washington, DC. âEntonces se puede predecir que si EE.UU. ha asumido cierta lÃnea para con Bolivia y Venezuela, habrá una certificación negativa en materia de drogas. Estados Unidos siempre tiene una prueba oculta y ésa es la naturaleza de la relación de Washington con el paÃs en cuestiónâ.
Birns señaló la negativa del gobierno Clinton a quitarle la certificación a México tras la estela de los acuerdos del TLCAN en 1993, pese a que Washington tuviera bastantes pruebas de una cantidad considerable de corrupción en el gobierno mexicano a causa de las drogas. Al mismo tiempo, se negó a certificar a Colombia como paÃs cooperador en la lucha contra la drogas a pesar de sus labores reales porque acusó al entonces presidente Ernesto Samper de haber recibido fondos de narcotraficantes durante su campaña presidencial. También hay ejemplos que no tienen nada que ver con la droga de la politización de los ejercicios certificatorios, de acuerdo con Birns, quien citó afirmaciones del gobierno Reagan de que El Salvador mejoraba su situación respecto a los derechos humanos durante su guerra civil en los años 1980 y la utilización de la designación de terrorismo de parte del gobierno Bush a fin de presionar a Corea del Norte por sus ambiciones nucleares.
El gobierno boliviano no tardó a desafiar a personajes estadounidenses y el proceso certificatorio entero. En un discurso el miércoles en La Paz, Morales rebatió con un informe de la ONU de mediados de este año que vio solamente un aumento de 5% en el cultivo, luego pasó a la ofensiva. âDeberÃa haber un proceso de certificación para los que luchan contra el tráfico de drogas eliminando el mercado consumidorâ, dijo Morales. âEl narcotráfico responde al mercadoâ. Morales también atacó la misma idea de certificación estadounidense: âSon cuestiones netamente polÃticasâ, dijo Morales. âNo me asusta y no nos asusta esta campaña contra el gobierno que se vale de listas negrasâ.
El presidente venezolano Hugo Chávez fue igualmente â como era de esperarse â mordaz el miércoles en comentarios reportados por la Agence France-Presse. âQue saquen la lista que quieran. ¿Qué nos importa esa lista? Que se la metan en el bolsillo, no tienen ninguna moral para hacer listas [...] Que diga Estados Unidos lo que quiera, es pura basura, la verdad es otraâ.
En la sesión informativa del Departamento de Estado de EE.UU. el martes, un reportero anónimo empleó la última cuestión para hacer una pregunta sobre el asunto que todos conocÃan, pero de que nadie querÃa hablar. Refiriéndose a los criterios para la inclusión de un paÃs en la âlista de los grandesâ, indagó: â¿Si los grandes se aplicaran a Estados Unidos, estarÃa en la lista también, no es cierto? Cinco mil hectáreas de cannabis y un gran â y un lugar por el cual fluyen las drogas?â
âNo séâ, eludió el vicesecretario Johnson. âNo les quiero decir algo que no sé. Y lo voy a investigar para usted. No intento esquivarme de su pregunta. Simplemente no sé â no séâ.
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