La República Islámica de Irán no va a ejecutar a menores de edad por delitos de drogas, pero mantendrá la pena capital para los que sean condenados por asesinato. El cambio de políticas sucedió en una directriz judicial dictada el año pasado, pero divulgada solamente la semana pasada. Irán ejecuta a más jóvenes que cualquier otro país en el mundo, respondiendo de dos tercios de todas las ejecuciones de menores en todo el mundo, de acuerdo con grupos de derechos humanos.

Zabhi añadió que jamás nadie con menos de 18 años ha sido ejecutado por un delito de drogas en Irán. Actualmente hay unos 120 menores en el corredor de la muerte allá.
Los activistas iraníes de los derechos humanos acogieron bien la medida, pero dijeron que no era suficiente. “Los activistas de los derechos humanos no van a desistir hasta que las ejecuciones de las personas menores de 18 años sean totalmente abolidas en Irán”, dijo Mahoma Mostafaei, un abogado que lanzó una campaña en contra de la ejecución de jóvenes.
Mientras tanto, pasa lo mismo de siempre en la horca iraní. De acurdo con Que Nadie Toque a Caín, el grupo contrario a la pena de muerte, cuatro hombres condenados por traficar tres kilogramos de heroína fueron ahorcados el lunes en una prisión ubicada en la ciudad de Zahedán a sureste. Zahedán es la capital de la impaciente provincia de Sistán y Baluchistán que hace frontera con Pakistán y Afganistán y sirve de principal ruta de tránsito para las drogas destinadas hacia los mercados en Europa y el Oriente Medio que provienen de Afganistán.


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