El lunes, la policía afgana encontró y destruyó la cantidad impresionante de 260 toneladas de hachís cerca de Spin Boldak en la provincia de Kandahar próximo a la frontera con Pakistán. El cannabis contrabandeado estaba enterrado en trincheras y búnkeres en el desierto y tan grande era el alijo que la OTAN llamó a dos aeronaves para bombardearlo. También encontraron cinco toneladas de opio.

“Con este único hallado, la policía ha lisiado gravemente el poder talibán de comprar armas que amenacen la seguridad del pueblo afgano y de la región”, dijo el general David McKieman, comandante de la ISAF.
El hachís había sido evaluado en $400 millones al por mayor en la región. Funcionarios de la ISAF calcularon que el Talibán habría embolsado cerca de $14 millones con la venta de las drogas. Pero pese a la afirmación de McKieman, eso es sencillo si comparado con los cientos de millones de dólares que se aprecia que el Talibán gane cada año con el tráfico de opio.

Con todo, la OTAN y el Occidente se felicitaban entre ellos y sus colaboradores afganos. “Fue el hallado más grande de narcóticos de la historia”, dijo David Miliband, el ministro británico de Relaciones Exteriores, en una declaración. “Refleja las labores del gobierno afgano contra el narcotráfico y tan grande era que trajeron a dos aeronaves para destruir el búnker subterráneo en el cual el hachís estaba almacenado”.
“El Destacamento Especial de la Policía Nacional Afgana ha hecho un enorme progreso en probar su capacidad de reducir el tráfico de drogas ilegales en este país”, dijo el general McKieman. “La comunidad internacional seguirá apoyando las fuerzas afganas con más entrenamiento y soporte que los ayudaron a lograr tal éxito en esta misión”.
Mientras tanto, de acuerdo con el último informe de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito sobre el cultivo afgano, este año la producción afgana de adormideras busca mantener sus altos niveles plusmarquistas. Actualmente, el país abastece más del 90% del opio del mundo.


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